* La propulsión mecánica
precisa de un importante seguimiento de su mantenimiento para
garantizar su perfecto estado de salud, que recaerá en las manos de
un especialista, sin olvidar la autonomía y el repostaje. Asimismo
la navegación a mayor velocidad implica mayor ruido y pantocazos.
* Por el contrario
la navegación a motor resulta mas sencilla por la exención de
complicadas maniobras y no requiere la presencia de un importante número
de tripulantes, todo esto la convierte en ideal para todos aquellos
usuarios que no disponen de mucho tiempo libre pues permite
desplazamientos de un sitio a otro a mayor velocidad y sin necesidad
de engorrosos preparativos.
Vela:
Ventajas y desventajas.
En este caso la
característica de la navegación a vela sería la “independencia”.
*
La navegación a vela requiere de una mayor preparación técnica
–obtenida tras muchas horas de práctica- así como la ayuda de
una tripulación mínima en función de la eslora. No menos
importante es el factor de la meteorología pues pasa a jugar un
papel importante en la navegación a vela principalmente por dos
razones, el primero y fundamental es el conocimiento del viento y el
segundo es debido al tiempo que se ha de invertir en cada
singladura.
Por último el
mantenimiento de un barco a vela suele conllevar mayor complejidad a
pesar de la simplicidad de su motor por cuanto se han de revisar la
jarcia, velas, acastillaje y cabullería.
* Una vez superados
estos pequeños inconvenientes podremos disfrutar plenamente de la
libertad y tranquilidad que nos proporcionará la propulsión del
viento.

Una vez analizados
los pros y los contras de la navegación a vela o motor pasamos a
desarrollarlos en profundidad.
BARCOS
A MOTOR.
Si su elección ha
sido el motor la siguiente decisión deberá ser bajo que
condiciones de mar navegaremos, a saber, mar llana, mar corta y mar
larga. Son tres posibilidades distintas en las que la carena del
barco jugará un papel fundamental.

Para el caso de
navegar en el mediterráneo deberemos decantarnos por una carena en
V y una buena eslora. A medida que se distancian las crestas de las
olas se minimiza el problema de la carena. Otro factor condicionante
a la hora de elegir un barco a motor es la velocidad de navegación.
También se debe
tener claro si haremos navegación diurna o por el contrario
realizaremos cruceros que impliquen pasar la noche a bordo.
Otro factor
relevante será el número de tripulantes que nos acompañaran en la
navegación por cuanto de ello dependerá la distribución interior
y el número de camarotes necesarios.
Por último la zona
de navegación será la clave para la elección del barco, la duración
de nuestras navegaciones, los recorridos habituales de las
singladuras, el estilo de navegación –rápida o tranquila-.
BARCOS
A VELA
Para la elección
de un velero la eslora jugará un papel fundamental por cuanto de
ella dependerá no sólo su habitabilidad sino de forma muy directa
también su comportamiento. El incremento de eslora se traducirá en
un menor movimiento del barco, más velocidad e indudablemente mayor
comodidad. Si bien todas estas premisas se pueden volver en su
contra por cuanto a mayor eslora mayor presupuesto, tanto en el
barco como en el amarre y mantenimiento.
La zona de navegación,
su meteorología y número de tripulantes que normalmente irán a
bordo son datos fundamentales para acertar en la elección.
La vida a bordo
supone la convivencia en un espacio reducido por lo que la
habitabilidad juega un papel fundamental. A partir de los 30 pies
los modernos diseños garantizan una perfecta distribución interior
que facilitará la vida a bordo, si bien en los últimos tiempos
empiezan a proliferar los multicasco por su elevada calidad en la
construcción, gran habitabilidad, escaso calado y facilidad de
maniobra. Por el contrario el único ‘pero’ achacable es su
escasa ceñida.
La última opción
en veleros son los llamados remolcables o transportables gracias a
la orza abatible, por su elevada practicidad a la hora de botarlos
por cualquier rampa así como el sustancioso ahorro en amarre y
mantenimiento.